martes, 10 de septiembre de 2019

Las plagas más comunes de nuestro jardín


Las plagas suponen un quebradero de cabeza para los que cultivan la tierra, nos proveen de alimentos o simplemente disfrutan con tener un jardín colorido y frondoso en primavera.  

En condiciones de humedad o de un aumento prolongado de altas temperaturas se hacen especialmente temibles, ya que es más probable que aparezcan y las hacen más fuertes.



En el ámbito doméstico es relativamente fácil de llevar un control diario de cómo van evolucionando las plantas y aplicar en base a ello los productos necesarios. Más complicado resulta en las grandes extensiones de cultivos, donde la tarea de control es más difícil y costosa. En cualquier caso, la destrucción y la muerte de las plantas y los cultivos es el desastroso finalque conllevan las plagas y contra el que año a año se sigue combatiendo. 

Plagas

Pulgones y hormigas


Una de las que más se dejan ver en los jardines cuando empieza a hacer calor, es la de lospulgones. Estos diminutos insectos absorben la savia y toman así los nutrientes que deberían llegar a las células de las plantas. Se localizan en el reverso de las hojas nuevas, y si no se eliminan con celeridad, se reproducen velozmente y la planta va perdiendo color y deformándose hasta que muere. 



Una opción ecológica para acabar con ellos es fumigar con una solución jabonosa compuesta por dos cucharadas de escamas de jabón y dos de alcohol en un litro de agua.



Plagas



Las hormigas también suponen un enemigo en tanto que propician la aparición de pulgones, ya que estos son cultivados y protegidos por las hormigas. Hay una especia de hormigas, lashormigas podadoras, que con la humedad y suaves temperaturas del otoño atacan los tallos.



Un método de eliminación de estas hormigas es la colocación de unos cilindros artificiales que despenden un olor atractivos a las hormigas pero que es tóxico. Cuando las hormigas se lo llevan al nido acaba con la vida de toda la colonia (huevos y larvas incluídos). Para los pulgones, si se han localizado rápido, basta con deshacerse de las zonas afectadas, pero si no es así, debería aplicarse un insecticida sistémico que acabe con ellos cuando piquen a las plantas.
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Cochinillas



Se desarrollan mejor en ambientes secos, por lo que en invierno y otoño pueden aparecer enplantas de interior, y en veranos calurosos en el exterior (sobre todo cuando hay mucha densidad de hojas). Actúan fijándose a las plantas y succionando la savia. 



Poco a poco van deformando las hojas y los nuevos brotes, pudiendo llegar a matar a la planta si se extienden mucho. A su paso dejan un reguero de manchas blancas o marrones que decoloran las hojas y las dejan pegajosas por la sustancia que producen, que además sirven de alimento para los hongos



Al igual que los pulgones, se eliminan con la aplicación de insecticidas sistémicos apropiados para que cuando la planta los absorba y las cochinillas lo chupen, mueran envenenadas. De hecho, los que funcionan contra los pulgones también lo hacen con estos insectos. Ante ataques todavía leves, el agua jabonosa puede servir para que se desprendan de los tallos y las hojas. 

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Es muy parecida al pulgón. Aparece en climas de altas temperaturas y humedad. Se coloca y pone los huevos en el envés de las hojas, donde pica y se alimenta de la savia. Como los nutrientes no llegan a la hoja, esta va perdiendo color, pudriéndose y deformándose, lo que encima les sirve para esconderse. Además, propician que los hongos agraven la situación, debido a que se pueden alimentar de la secreciones de la mosca blanca


Si el ataque ha tenido lugar en el exterior, es mejor que no nos deshagamos de otros insectos como las mantis religiosas, mariquitas o tijeretas, los cuales las depredan. Los insecticidas pulverizados dañan sus alas, las debilitan y acaban con ellas. Otra opción efectiva consiste en colocar tiras pegajosas o agua jabonosa.


Resultado de imagen para PLAGAS DE   mosca blanca.



Gusanos y moluscos



Por el suelo y la tierra también se puede sufrir el efecto de las plagas. Los gusanos atacan las raíces o los bulbos, mientras que los caracoles y babosas se centran en los brotes más tiernos enhortalizas, frutas y verduras. Estos últimos también dejan un rastro mucoso y tóxico para las plantas.



Con insecticidas en grano en la propia tierra o aplicando serrín alrededor del tallo se puede acabar con ellos. También se puede remover bien la tierra para descubrirlos y deshacernos de ellos directamente. 

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Otras plagas comunes



Avispa serradora



Insecto que ataca dejando mordeduras simétricas en las plantas abonadas en exceso y en ambientes secos. Combátelo a través de antiplagas alrededor de la planta, en el suelo, y completando la acción con un insecticida específico. 



Barrenadores



Una de las plagas más molestas, pues agujerea hojas, frutas y troncos. Se identifican por el rastro que dejan en la base y en los agujeros, rodeados de serrín. En cuanto esto ocurra la única solución consiste en cortar y quemar todo lo afectado para evitar su propagación, aplicando insecticidas. 



Mariposa del geranio



Para acabar con ellas hay que podar todo lo afectado, y si ves que mariposas revolotean alrededor de tus geranios utiliza productos preventivos cada quince días. 


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Escarabajo de las flores



Tus flores corren peligro con este insecto que debora los pétalos en pocas horas si no eliminas a mano los ejemplares adultos o echas agua sobre las flores para ahuyentarlos. 



Oruga procesionaria



Seca las ramas y detiene el crecimiento del árbol. Esta oruga es una molestia de la que te podrás olvidar cortando los bolsones y quemándolos. 



Rosquilla negra



Insecto nocturno que actúa contra los cultivos principalmente y se elimina a través de insecticidas para orugas. 



Araña roja



Evita que tus plantas se vean afectadas por esta araña chupadora de savia manteniendolas hidratadas o plantando rábanos y ajos. 



Fuentes: Botanical-online.com, trebago.com, plagasydesinfeccion.com, solverde.com.ar



lunes, 26 de agosto de 2019

Flor de Jade!!

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Pocas plantas son capaces de producir flores de un color tan caprichoso: la tonalidad turquesa de los mares tropicales de su Filipinas natal, en larguísimos racimos. Y todo para seducir a un murciélago ávido de dulce néctar.
El nombre botánico de esta trepadora es tan raro como el excepcional color turquesa de las flores y tan largo como los racimos (seudoracimos, en realidad) en los que se agrupan: Strongloden macrobotrys.

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Al empezar la primavera, la parra de jade exhibe una espectacular cortina de flores que cuelgan de un dosel de hojas.En su hábitat originario de la jungla filipina, las flores de tayabak, como llaman allí a la parra o enredadera de jade, miden cerca de siete centímetros de largo y las inflorescencias, formadas por decenas de ellas, más de dos metros. El follaje es verde claro y forma un dosel que puede extenderse 20 metros al sol o en semisombra. Hay quien asegura que es la trepadora más bella del mundo.


Desde luego no hay muchas plantas que produzcan flores con esos matices aguamarina tan extraordinarios, a los que se suman detalles botones florales, cálices y pedúnculos— de color índigo. Pero, además, su curiosa forma de doble pico o garra es un amable detalle para con su polinizador natural: un murciélago que se cuelga para beber el néctar que le ofrece una parte de la flor al tiempo que otra parte deposita polen sobre su cabeza. Al libar en otra flor, la poliniza. Incluso existe la teoría, no confirmada, de que el color actúa como reclamo a la luz del ocaso.


La parra de jade es tal vez la pariente más bella de las Fabáceas o Leguminosas, es decir, de las nutricias judías y guisantes, pero también de otras espectaculares trepadoras: las glicinias. Como ellas, se vale de soportes para trepar, y también produce vainas, que en su caso son grandes, oblongas, carnosas y muy pesadas.

La flor tiene una coloración que se ha demostrado que es un ejemplo de copigmentación, un resultado de la presencia de la malvina (una antocianina) y saponarina (un glucósido flavona) en la relación 01:09. En el marco de condiciones alcalinas (pH 7.9) que se encuentra en la savia de las células epidérmicas, esta combinación produce una pigmentación azul-verde; se encontró que el pH del tejido floral interior es incoloro por ser un pH más bajo, a un pH de 5,6. Los experimentos mostraron que la saponarina produjo una fuerte coloración amarilla en condiciones ligeramente alcalinas, lo que resulta en el tono verdoso de la flor.

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FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Strongylodon_macrobotrys

viernes, 9 de agosto de 2019

Los Agapantos y sus Variedades de Colores!!!

Nombre científico o latino: Agapanthus africanus


                   

Con sus bonitas cabezas de color azul o blanco, crece con facilidad aun con pocos cuidados. Soporta casi todos los suelos,  no soporta ni el hielo ni la humedad invernal.
Hay que abonarla  bien. Clima: mediterráneo, sol.

Nombre común o vulgar: Agapanto, Flor del amor, Lirio africano, Agapantos, Flores del amor.
Familia: Liliaceae (Liliáceas).
Origen: Sudáfrica.


Planta perenne, no bulbosa, pero con raíces tuberosas.
Altura: 1-1,5 m, pero hay varios híbridos enanos.
Raíces carnosas que producen colonias de individuos.
Hojas lineares, de unos treinta centímetros de longitud y de color verde intenso.
Durante todo el año aporta un follaje de gran valor ornamental. Flores espectaculares azul intenso o blancas reunidas en umbelas de 20-30 flores.

          

Época de floración: fines de primavera o verano.
Suele tardar 2 ó 3 años en florecer, pero después lo hace todos los años.
Los Agapanthus sin identificar que se suelen encontrar en el comercio son generalmente híbridos de origen no conocido y calidad variable.
Existen cultivares como por ejemplo, Agapanthus africanus 'Albus', de flores blancas.
Es una planta muy resistente que se emplea en los jardines para formar vistosos macizos, los vemos en muchas ciudades y para flor cortada.

Apta para contenedores.

-Excelente cubresuelos.
-Interesante por florecer a media sombra.
-Luz: semisombra o al sol. En zonas muy calurosas es mejor situar a media sombra.

-Temperatura: protección contra heladas intensas. Pierde las hojas a -8ºC, pero la planta resiste hasta -15ºC, y vuelven a salir a la primavera siguiente.

-En las zonas más frías y durante el invierno, deben desenterrarse los bulbos y guardarse en un ambiente que mantenga 5-6ºC de temperatura.

                 

-Poco exigente: cualquier suelo fértil y bien drenado.
-Regar durante la floración y evitarles la humedad durante el reposo invernal.

-Resiste plagas y enfermedades excepto caracoles.
-Los tubérculos pueden ser atacados por nemátodos y topos.

-Multiplicación: por división de los tubérculos en primavera.
-Dividir las matas cada 6-7 años, a final de verano.




Fuente:http://fichas.infojardin.com/bulbosas/agapanthus-africanus-agapanto-lirio-africano.htm

viernes, 2 de agosto de 2019

Cuidados Básicos de las Orquídeas

NECESIDADES BÁSICAS:


LUZ

Como todas las plantas, la luz es uno de los factores fundamentales para su buen desarrollo. La mayoría de orquídeas necesitan mucha luz pero poco o nada de sol directo (de las orquídeas tropicales, sólo las Vanda y las Cymbidium pueden tolerar el sol directo pero fuera de las horas centrales del día). 
Debe buscar una ubicación cerca de ventanas con buena orientación. Si el sol entra en alguna hora del día procure filtrar la luz a través de visillos que la atenúen.
Unas buenas condiciones de luz son imprescindibles para estimular la floración y el crecimiento de la planta.
Si no se dispone de la suficiente luz natural, una opción consiste en instalar luces artificiales especiales para plantas. Las hay de diferentes tipos (de mercurio, de sodio de alta y baja presión, etc.). Consulte a su proveedor.


La luz insuficiente provoca la falta de floración, poco crecimiento, tallos frágiles que pueden caerse, hojas de color verde muy oscuro o, según otras condiciones, hojas que amarillean hasta caerse. 


AGUA


El agua es quizás, junto con la luz, el elemento más importante en el desarrollo de las orquídeas. Es mediante este elemento como la planta se hidrata y nutre a partir de las substancias orgánicas disueltas en ella. 
Las orquídeas no pueden regarse con la primera agua que tengamos a nuestro alcance. Normalmente el agua corriente que sale del grifo de casa presenta una alta dureza, cloro, elevado ph y otros componentes que la hacen altamente perjudicial. Recordemos que en su hábitat natural las aguas suelen ser muy blandas y exentas de aditivos.


Para regar nuestras plantas deberemos utilizar agua blanda (baja en sales minerales, calcio, sodio, etc.). Normalmente se utilizan aguas embotelladas (la de marca Bezoya es idónea). No obstante, si disponemos de muchas plantas, una buena opción es instalar un equipo de filtrado de agua por osmosis inversa. Actualmente hay diferentes modelos a precios muy asequibles. Este tipo de filtrado múltiple nos asegura una baja dureza, una corrección del ph, eliminación del cloro y partículas pesadas. 



Consejos para el riego:


Los riegos deberán tener una frecuencia ajustada a las condiciones de temperatura. Mayor frecuencia en verano y menor en invierno coincidiendo con los periodos de reposo después de la floración.
Los riegos deben simultanearse con las vaporizaciones que más adelante trataremos.
Es importante dejar que el substrato se seque parcialmente (sin llegar a que esté totalmente seco) entre riegos. Si vigilamos las raíces (en las que tienen envase transparente) sabremos que hay falta de riego si las raíces se han vuelto de color blanquecino. Si están verdes, probablemente no necesitan más agua.
Evitar en todo caso que el agua quede encharcada en el substrato. El drenaje siempre ha de ser muy bueno aunque esto hará que tengamos que regar más a menudo.
Para mantener un poco de humedad sin dañar las raíces, es aconsejable que coloquemos debajo de la maceta o recipiente que contenga la orquídea, un plato con bolitas de arcilla y un poco de agua. Lo importante es que el agua no entre en contacto directo con la base de la maceta ya que esto podría causar la podredumbre de las raíces. Deben ser las bolitas humedecidas las que transmitan por capilaridad algo de humedad. De esta forma colaboramos a que la planta tenga unas mejores condiciones (ver foto siguiente).


En esta foto se muestran diferentes posibilidades para mantener cierta humedad en la planta. Se trata de colocar bolitas de arcilla en la base con un poco de agua. En todo caso el nivel del agua no debe sobrepasar la altura de las bolitas (fotos 1,2 y 3). Hay otros recipientes (foto 4) que disponen en su parte inferior de un deposito aislado del contacto con la corteza y donde se deposita el agua sin tocar las raíces. De esta forma se consigue mantener una cierta humedad en el fondo sin peligro para las raíces.
Una de las mejores formas de regar nuestras orquídeas, es sumergiéndolas en un recipiente lleno de agua pero sin llegar a que el agua entre por la parte superior del recipiente o maceta. Esto está especialmente indicado para la mayoría de ellas. Normalmente, según, tamaño y condiciones de la planta, bastarán unos 10 minutos para que la planta absorba el agua que necesite. Posteriormente hay que escurrir bien el agua y dejamos que el resto lo absorban las bolitas de arcilla que hemos colocado en la base de la maceta. 


Hay que tener en cuenta que las orquídeas que no disponen de pseudobulbos (por ejemplo Phaleanopsis) son más susceptibles de deshidratación y deberemos estar más atentos a su riego. 


Riego por inmersión

En el agua de riego podemos disolver además los diferentes nutrientes en forma de abono, según las indicaciones de cada fabricante. El único inconveniente que existe es que si vamos sumergiendo diferentes plantas, si hay alguna de ellas con enfermedades, puede facilmente contagiar a otro a través del agua. Por tanto utilizar este sistema con plantas que tengamos la certeza de que no presentan enfermedades. 
Tenga en cuenta que las orquídeas en su hábitat natural suelen vivir en las ramas de los árboles y con las raíces al aire, no en el suelo. Esto quiere decir que reciben el agua de lluvia de los que extraen el material orgánico para alimentarse, pero luego las raíces se secan rápidamente. 
No obstante, cuando compramos orquídeas, éstas vienen con sus raíces dentro de un pequeño recipiente que sirve de soporte a la planta. El problema de estos recipientes es que si no escurren bien todo el agua y se producen encharcamientos o retenciones durante horas o días, las raíces al no poder secarse entre riegos (como hacen en su hábitat natural) se pudrirán y la planta morirá. 

Phalaenopsis colocada sobre una rama seca.

Las orquídeas se encuentran más cómodas con las raíces aéreas. En la foto vemos una Phalaenopsis que en casa se ha colocado en una rama seca. En este caso deberemos pulverizar las raíces como forma de riego regular pero permitiendo el secado entre riegos. Ello nos evita muchos de los problemas que nos causan los encharcamientos.

NUTRIENTES

Abonos específicos para orquídeas.

Hay dos métodos básicos para proporcionar nutrientes a las orquídeas. El primero es a través del agua de riego con abonos específicos para estas plantas. El segundo es mediante abono foliar. Las orquídeas absorben también nutrientes por las hojas, por tanto, se hace imprescindible incorporar en las vaporizaciones regulares, algo de abono de absorción foliar. Consulte a su proveedor habitual al respecto.
En las etapas previas y coincidentes con la floración es aconsejable también incorporar productos específicos para la estimulación de la floración. Dichos preparados, suelen llevar un complejo vitamínico, aminoácidos de síntesis y otros nutrientes. Su aplicación es foliar y, en todo caso, debe evitarse rociar las flores. La marca Flower, ofrece su preparado Vitalvid Orquídeas que funciona muy bien. 


Algunos especialistas recomiendan las siguientes pautas según los periodos vegetativos de la planta: 



Para favorecer la reanudación vegetativa de la planta, se suministra a la orquídea una mayor cantidad de Nitrógeno (N) y se usa la fórmula 30:10:10 (N:P:K) qué quiere decir: 30 partes de Nitrógeno, 10 partes de Fósforo (P) y 10 partes de Potasio (K). Generalmente se realizan una o más dosificaciones en primavera con esta combinación.

Para favorecer una mayor floración se disminuye el nitrógeno y se aumenta el Fósforo y el Potasio y se usa por tanto la fórmula 10:30:20. 
Durante los otros períodos se usa la fórmula balanceada 20:20:20 o 18:18:18. 




Es importante recordar que nunca deberemos abonar la planta si el substrato esta muy seco. Si esto sucede deberemos proceder a un riego previo y esperar a que seque un poco antes de efectuar el siguiente riego con el abono.

TEMPERATURA


Las diferentes especies de orquídeas están distribuidas en climas muy diversos. No obstante, la mayoría son originarias de las zonas tropicales y, por tanto, necesitan unas temperaturas cálidas o templadas. Difícilmente, estas plantas soportarán heladas o temperaturas por debajo de 4 o 5ºC.
En general, las orquídeas más habituales de las familias Cattleya, Cymbidium, Miltonia, Oncidium, Paphiopedilium, Phalaenopsis, Cambrias, Vandas, etc. Necesitan unas temperaturas mínimas no inferiores a 9 o 10ºC. Respecto a las máximas diurnas no deberían sobrepasar los 30ºC. 
Probablemente, dependiendo de la zona geográfica en la que las tengamos, deberemos optar por ubicaciones principalmente de interior para garantizar el rango adecuado de temperatura. 
Hay que tener en cuenta que a mayor temperatura deberemos aumentar el nivel de humedad para compensar la deshidratación.
También debemos recordar que muchas especies necesitan una diferencia de temperatura entre día y noche de 10ºC. o más para estimular la floración. Para ello puede que necesitemos abrir alguna ventana para reducir temperatura por la noche sin llegar a los límites mínimos antes señalados. 

HUMEDAD


La humedad es uno de los factores ambientales más importantes en el cuidado de las orquídeas y, a su vez, uno de los que más dificultades nos puede presentar en casa. 
Ya hemos comentado que la mayoría de estas plantas tienen su hábitat natural en las zonas tropicales y subtropicales. La mayoría de ellas necesitan una humedad ambiental por encima del 40%, según se observa en la siguiente tabla. 

HUMEDAD AMBIENTAL NECESARIA SEGÚN ESPECIE:

Género:Nivel humedad %:
Cattleya50 a 80%
Cymbidium40 a 60%
MiltoniaMínima del 70%
Epidendrum20 a 60%
Dendrobidium20 al 60%
Oncidium20 al 60%
Paphiopedilium40 a 50%
Phalaenopsis50 al 80
Vanda80%

Vemos que los diferentes géneros presentan humedades diferentes siendo las menos exigentes respecto a la humedad las oncidium, dendrobium y epidendrum. Éstas serían las de más fácil cultivo en un ambiente relativamente seco (menos del 50%). Por su parte las Vanda y Miltonia precisan de una humedad muy alta (mínimo de 70-80%) lo que hacen su cuidado difícil en casa si no disponemos de recursos complementarios.


En definitiva, las orquídeas necesitan temperaturas cálidas y humedad alta por lo general. Si bien, hay que matizar que muchas de estas plantas han nacido y crecido en invernaderos artificiales, son fruto de diferentes cruces (híbridos) y en cierta medida se han ido adaptando a otras condiciones ligeramente diferentes a las originales. Aún así, si queremos disfrutar de las orquídeas en un ambiente urbano, en un piso de la ciudad deberemos aclimatar parcialmente una pequeña zona que reúna, también, un mínimo de humedad.

A continuación vamos a ver algunas estrategias para elevarla. De hecho, en la práctica, suele utilizarse una combinación de ellas según necesidades o posibilidades. 


FACILITAR NIVEL HUMEDAD:

  • Un primer recurso consiste en agrupar las plantas en una única zona. De esta forma se facilita la creación de un microclima y es más fácil que se mantenga el nivel de humedad. Se aconseja la colocación de las plantas en escalonado, es decir a diferentes niveles (ver la foto de cabecera de esta página). Así la humedad que desprenden las del nivel inferior es aprovechada por las del superior y las posibilidades de mantener la humedad son mayores.
  • Colocar bandejas con bolitas de cerámica en la base de las macetas para que retengan agua pero sin llegar a entrar en contacto con las raíces.
  • Instalar alguna fuente con agua en movimiento y que vaya funcionando a lo largo del día.
  • Si estamos en una ubicación cercana al mar es posible que, según los vientos predominantes y el tiempo, facilitar la humedad abriendo ventanas temporalmente.
  • Un recurso habitual es la utilización de vaporizadores manuales. El problema reside en que tendremos que efectuarlas varias veces al día en época calurosa.
  • Finalmente apuntamos la posibilidad de utilizar un humidificador electrónico en el que podemos predeterminar un nivel de humedad o utilizarlo con un temporizador para hacerlo funcionar sólo en determinados momentos del día.

VENTILACIÓN


Las orquídeas no soportan los ambientes cerrados o cargados (con poco oxigeno o mucho humo de tabaco u otros). Si hay fuentes de metano cerca (fruta u otras materias orgánicas en estado de podredumbre) puede provocar la caída anticipada de las flores.
Por lo general es conveniente asegurar un mínimo de ventilación diario evitando las corrientes de aire directo sobre las plantas (sólo las Vanda las toleran). 


Puede ocurrir que asegurarnos una ventilación correcta dificulte el mantenimiento de un cierto nivel de humedad según las condiciones ambientales que tengamos. Aún así es preferible ventilar (abrir alguna ventana puntualmente) que no hacerlo para mantener el grado de humedad. Una escasa ventilación con un nivel alto de humedad y temperatura favorece la proliferación de hongosbacterias y virus. Cuando detectemos alguna planta infectada es conveniente separarla del grupo y darle los cuidados a parte (cuarentena), no compartiendo agua de riego y sometiéndola al tratamiento adecuado. En el caso de que la planta esté muy afectada y decidamos sustituirla por otra, deberemos desinfectar la maceta o recipiente con lejía disuelta en agua u otro desinfectante antes de colocar una nueva planta. Retirar periódicamente los restos de material orgánico (hojas muertas flores caídas, etc.) impidiendo que se descompongan en la zona colindante a las plantas. Cuando manipulemos la planta deberemos tener las manos limpias o utilizar guantes. Tener un especial cuidado con las herramientas de cortar o podar. Desinfectarlas previamente al corte de varas, tallos u hojas. Si cortamos una hoja (total o parcialmente) es necesario desinfectar la herida que queda en el punto de corte. Normalmente podemos utilizar canela en polvo espolvoreando la zona afectada. También deberemos tener especial cuidado en el control de insectos. Los insectos polinizadores cumplen un papel vital en la naturaleza pero en el ambiente domestico pueden provocar la polinización de la flor, lo que provoca su inmediato cierre y caída.

HIGIENE


Las orquídeas son seres vivos y, por tanto, susceptibles de ser colonizadas por agentes patógenos de todo tipo. Un primer paso para tenerlos bajo control es mantener las condiciones ambientales que hemos ido comentando para prevenir riesgos. No obstante, deberemos, también, tener especial cuidado en los siguientes aspectos:

CORTE DE VARAS


Respecto a este punto no hay unanimidad. Algunas personas recomiendan cortar la vara floral una vez ha perdido todas sus flores. Otras aconsejan no hacerlo si la vara no se ha secado previamente. También existe la posibilidad de cortar la vara en su zona media y justo por encima de un nudo. De esta manera se facilita la formación de un nuevo brote floral o de un “keiki”. Los keiki son pequeños brotes que no derivan en flores sino en una planta idéntica a la madre. Es uno de los métodos de reproducción de algunas orquídeas. No obstante, para producir la planta un keiki debe tener otras condiciones medioambientales normalmente adversas. Es decir, la producción de un clon o planta hijo, suele estimularse cuando la planta detecta que está en peligro de morir por algunas condiciones adversas (luz deficiente, falta de agua, etc,), entonces asegurar su supervivencia la planta se centra en crear ese hijo ya que así es más fácil asegurar su supervivencia.


En definitiva, aconsejamos:

a) Corte la vara por su base si observa que se ha secado. Aquí no hay ninguna duda.
b) Si la vara ya ha perdido todas sus flores pero sigue manteniéndose verde puede optar por dejarla y que la planta decida qué hacer con ella (un keiki o un nuevo brote floral) o cortarla por la base, justo por encima del primer nudo (pequeña protuberancia en el tallo). En este caso en el próximo período de floración la planta se ve obligada a crear nuevas varas florales.
c) Recuerde que una vara antigua si vuelve a efectuar brotes florales, la cantidad y calidad de las flores será menor que las desarrolladas a partir de una nueva vara floral.


KEIKI:

RECIPIENTES




Respecto al tipo de macetas o recipientes adecuados para estas plantas hay que tener en cuenta varias características según la especie. Para las Phalaenopsis los más adecuados son aquellos que son transparentes (metacrilato, plástico o cristal). De esta forma aseguramos que llegue a sus raíces la mayor cantidad de luz posible. Recordemos que las raíces de estas plantas efectúan también la fotosíntesis y es conveniente que no estén en recipientes opacos. 



Mención aparte merecen las Vandas. Para estas plantas lo mejor es colocarlas en cestas aéreas y que sus raíces queden expuestas al aire. El problema aquí será conseguir un ambiente lo suficientemente húmedo para su adecuado desarrollo. Algunas de estas plantas se comercializan colocándolas dentro de una jarra de cristal. Es un sistema que puede ayudarnos a mantener una cierta humedad en las raíces pero al mismo tiempo comprime el desarrollo normal de las hojas y planta en general. 

Las otras especies se ofrecen en recipientes opacos y, de hecho, suelen adaptarse. En todo caso se aconseja que se utilicen macetas de material no poroso (plástico, metacrilato, etc) y se desaconseja la cerámica. El motivo es que la cerámica es muy porosa y eso facilita la retención de las diferentes sales disueltas en el agua (abono) pudiendo afectar con el tiempo a las raíces. Por tanto, disponga un recipiente no poroso con buen drenaje (agujeros grandes o numerosos en el fondo) y luego, si lo desea puede introducirlo en un tiesto decorativo de cerámica en el que hemos colocado en el fondo unas perlitas de cerámica. 

SUBSTRATO


Existen diferentes tipos de substratos para las orquídeas dependiendo si se trata de orquídeas epifitas o terrestres. No obstante, todos ellos, comparten un rasgo común: su drenaje debe ser muy bueno. Las orquídeas no soportan el encharcamiento del agua de riego tal como ya hemos expuesto.

La mayoría de las orquídeas que compramos en los centros de jardinería son epifitas y, por tanto, necesitan un suelo ligero y poroso. Lo mejor es comprar el substrato específico para orquídeas directamente en el centro de jardinería. 
Estos substratos se componen de una base de corteza de pino o abeto al que se le añaden diferentes materiales. Entre ellos, destacamos el esfagno (tipo de musgo), fibra de coco, fibra de osmunda (hecha de las raíces de la planta). Para mejorar el drenaje o evitar la compactación del substrato, se utiliza la piedra pómez, la arcilla expandida, o la perlita. 


También, es frecuente encontrar mezclado con el substrato para orquídeas el poliestireno expandido. Aunque no se trata de un producto natural sino un derivado del petróleo, el poliestireno en forma de pequeñas bolitas de color blanco, nos ayuda a airear el terreno sin retener el agua.

Finalmente, resulta recomendable, antes de utilizar un nuevo substrato, lavarlo (puede hacerse con un colador) para eliminar residuos de polvo o material inerte innecesario. 

No utilizar nunca tierra vegetal. 

REPRODUCCIÓN

Probablemente, las orquídeas, son una de las familias más evolucionadas del reino vegetal. No en vano han logrado desarrollar diferentes métodos de reproducción en una misma planta. 

En primer lugar, utilizan la vía sexual habitual que consiste en la fertilización de la flor a partir del polen que transportan los insectos de otras plantas. En gran medida, la belleza, color, olor y forma de las flores se debe a una compleja evolución que se ha adaptado a medida de las preferencias de los insectos de los cuales dependen para seguir reproduciéndose.
Esta vía que se da en su hábitat natural, resulta especialmente compleja reproducirla en ambientes artificiales. Los principales motivos son que las semillas tienen un tamaño casi microscópico, disponen de pocos nutrientes para sobrevivir y dependen de la pronta simbiosis con un hongo (Rhizostoma,) para completar el ciclo. No obstante, con las técnicas adecuadas y el cultivo in vitro, este proceso se lleva a cabo desde hace tiempo en laboratorios especializados. 



Una segunda vía de reproducción la constituye la que podemos denominar como asexual. Consiste en la aparición en una vara floral de una pequeña plantita (keiki) que es copia exacta de la planta madre que la produce.

El proceso puede estimularse a partir del corte de una vara floral (por encima de un nudo en la parte media) y tras su floración y posterior caída de flores. Se aconseja retirar con cuidado la fina piel que recubre la yema del nudo para que de esta forma llegue más luz y estimule la aparición del keiki. 
La planta va desarrollándose desde el tallo floral, apareciendo raíces aéreas. Una vez estas raíces miden entre 3 o 4 centímetros puede procederse con cuidado a la separación del keiki del tallo de la planta madre a la que está unido. El siguiente paso será plantarlo en un pequeño recipiente con el preparado habitual de corteza. A partir de auí disponemos de una nueva planta autónoma.



Algunas especies como las epidendrum o dendrobium utilizan principalmente la formación masiva de keikis sin tener que aplicar cuidados especiales, por lo que resulta muy fácil obtener nuevas plantas en casa. 

Estos keikis suelen aparecer tras la floración y cuando parece que la planta y el tallo principal se están muriendo. Por tanto, la planta sigue su curso evolutivo normal y deberemos cuidarla para obtener nuevos brotes.
Finalmente apuntar que en las Cambrias, Oncidiums y otras, podemos reproducirlas también mediante el conocido sistema de división de matas. Para ello se separan los brotes jóvenes cuando han alcanzado cierto crecimiento. Para ello deberemos cortar con una herramienta afilada y desinfectada la parte que la une a la planta madre, teniendo cuidado con las raíces cuando la separemos.

TRANSPLANTE


Las orquídeas necesitan pocos transplantes. Normalmente, las raíces viven bien en recipientes pequeños aunque estén un poco comprimidas. De hecho este factor puede estimular la floración. De todas formas hay 3 situaciones en las que está indicado proceder a un transplante:



1º- La maceta o recipiente se ha quedado muy pequeño y las raíces empiezan a salir fuera del recipiente en la parte superior o en el fondo aprovechando los agujeros de drenaje.

2º- El substrato se ha compactado y no drena bien por lo que retiene agua y es susceptible de descomponerse.
3º- La planta está infectada por hongos u otros y observamos deterioro de las raíces o su podredumbre (pasan del color verde a uno pardo u oscuro). Las primeras señales pueden aparecer en las hojas que empiezan a amarillear.



En el primer caso debemos buscar un recipiente ligeramente mayor al original pero respetando su tipología. Es decir, si es transparente, así deberá ser el nuevo. 

El mejor momento para el transplante es en el período de reposo, justo después de la floración o al principio de reiniciar el ciclo vegetativo (normalmente primavera). No efectuar el trasplante durante la floración ya que una alteración brusca de las condiciones ambientales durante este período puede provocar la caida de las flores.
Procuraremos que el substrato de la planta que debemos extraer del recipiente esté ligeramente humedecido para poder arrastrar las raíces con mayor facilidad y sin provocar su rotura.
Una vez sacada la planta, elimine mediante corte (con herramienta previamente desinfectada) las raíces en mal estado o muertas. Las zonas de corte deberían ser tratadas con un fungicida de amplio espectro (consulte a su proveedor) para evitar que se infecten las heridas. 
El nuevo envase también debe ser limpiado y desinfectado previamente. 
Aconsejamos colocar en el fondo (para facilitar drenaje) unas bolitas de cerámica expandida que puede encontrar en cualquier jardinería. El resto debe ser cubierto con substrato especial para orquídeas, evitando compactarlo. No pasa nada por el hecho de que quede alguna bolsa de aire o raíces no cubiertas. Éstas buscan afanosamente la luz y el aire para efectuar la fotosíntesis, por tanto, eso ayudará.
Recordemos que el substrato es un preparado con una base principal de corteza de pino o abeto. Nunca utilizar tierra vegetal u de otro tipo.

En el segundo supuesto deberemos proceder de la misma manera garantizando que el nuevo substrato ofrezca el drenaje adecuado.


En el caso de infestación el procedimiento también es el mismo pero teniendo especial cuidado en cortar las partes enfermas o muertes y procediendo al lavado con jabón neutro de las raíces restantes. Tratar (según problema) con fungicida o insecticida adecuado. 

Si en el trasplante hemos eliminado o cortado raíces, se recomienda no regar inmediatamente al estar las heridas todavía abiertas. Lo ideal es dejar unos días la planta en reposo y que las heridas se cierren antes de proiceder a su regado. Esto puede evitarnos problemas de infecciones.

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